Obesidad infantil

Free Halloween Icons

       Las causas de la obesidad infantil pueden ser de origen interno o externo. Las causas internas (endógenas) se relacionan con alteraciones genéticas heredadas o metabólicas. Las causas externas (exógenas) son mucho más frecuentes y simples. Se relacionan a una ingesta de calorías de los alimentos, superior a lo que los niños o adolescentes gastan o queman.

  • "La actitud del comer coherentemente forma parte del vivir coherentemente, lo cual va ligado a otras actitudes familiares, escolares y sociales."

No siempre el sobrepeso creciente o la rotunda obesidad están relacionados con la cantidad de comida o bebida, sino con la calidad, como es el exceso de grasas (embutidos, mantequilla, aceite, quesos curados, patatas fritas...) o hidratos de carbono refinados (pan, refrescos, helados, arroz, pasta, bollería, pastelería, chocolate...). El exceso infantil de comer o beber está en relación con la actitud familiar y con la tendencia personal del niño o niña, favorecido muchas veces al desconocer el notable perjuicio que supone una alimentación desfasada o anárquica. Un factor importante es el sedentarismo, provocado por los propios estudios o comodidades, incrementado por abuso de juegos electrónicos y televisión.
La opinión infantil en formación, une a su instintivo deseo de tomar propias decisiones, la influencia de cierto tipo de publicidad, donde se suelen mezclar conceptos de diversión, con la promoción de actitudes "modernas", ligadas a comidas o bebidas de diversas calidades y conveniencias. En realidad la solución comienza por orientar un estilo de vida adecuado dentro de la familia, y en solicitar una alimentación oportuna en el colegio. La actitud del comer coherentemente forma parte del vivir coherentemente, lo cual va ligado a otras actitudes familiares, escolares y sociales. Sumamente importante es insistir en un estilo inicial -obviamente adaptable- para un niño o adolescente con tendencia al sobrepeso o la obesidad..

        • Buen estilo de alimentación familiar y escolar.
        • No forzar dietas restrictivas o aburridas.
        • ¡No recriminar gorduras!
        • Promover la práctica familiar de paseo diario o de deporte.
        • La natación no cansa.
        • Es muy aconsejable en obesidad.
        • No recurrir a los alimentos dulces para compensar inapetencia.
        • La alimentación debe orientarse hacia lácteos frescos, pollo, pescado azul (ver aceites marinos), huevos, frutas, pan integral, legumbres y abundantes hortalizas.
        • ¡Menús y aderezos sabrosos!
        • Recordar que la práctica de deporte permite ampliar la alimentación en cantidad y calidad.
        • No estimular un buen comportamiento con el premio de un menú.
        • La televisón y los juegos electrónicos tendrán su horario.
        • Diseñar un estilo de vida: comida, estudio, actividad física, diversión y descanso.

 

Solicitar una asesoría de un profesional de nutrición en los colegios. Evitar las posibles alteraciones óseas, de crecimiento, metabólicas, psíquicas..., relacionadas con exceso de peso infantil, con una orientación médica del pediatra o del endocrino.